La mujer invisible.

La invisibilidad se encuentra infligida en las madres. Debido a la clase de trabajo que hacen, sus rostros desaparecen y su labor es anónima. La mujer invisible es una historia conmovedora que se afirma a las mujeres por el trabajo casi nunca observado en su diario quehacer para sus familias. Con seguridad este libro escrito por Nicole Johnson se convertirá en un regalo atesorado para madres y abuelas en todo el mundo.

Es profundamente misterioso que aquello que hace sufrir al hombre sea precisamente lo que le devuelve al mundo de los seres libres. El sufrimiento, el dolor, son la medicina salvadora. Imprescindibles para alcanzar la plenitud.

Quizá por eso entre las cosas y el corazón del hombre haya que poner siempre esa distancia que impide la cosificación. El juego es bueno, pero no se debe jugar demasiado, está el riesgo de convertirse en un ludópata. La velocidad es buena, pero uno no puede conducir demasiado deprisa sin arriesgar su vida… Hay que poner una distancia de respeto entre las cosas y mi propio corazón. Me cuesta moderar mis deseos de tomar otro café, pero me haría daño, o fumar otro paquete de cigarrillos. Y entonces, aunque me cuesta, sacrifico mis deseos en aras de la salud o del orden o de los deseos de un ser querido.

De algún modo se puede decir que la madurez está unida a una cierta experiencia áspera de la vida. Se alcanza la plenitud humana tras un camino donde generalmente esta presente el drama, cuando no la tragedia. La realidad de la vida golpea al hombre, lo moldea. La madurez es el final de un proceso doloroso. Se dice de una joven: “la muerte de su madre la convirtió en una mujer”. Y otro: “la guerra nos hizo madurar deprisa”. O bien: “no sabes nada, has de recibir todavía muchos palos”. No hay manera de sustraer la existencia humana del sufrimiento. Puedo tomar unas pastillas contra el dolor de cabeza, incluso puedo tomar otras para desembarazarme de una depresión; pero no hay grageas para vivir, para evitar sufrir. Quien sólo piensa en esquivar lo que cuesta, no pasará de ser un niño. La vida es así, así funciona el mundo: pasarlo mal es normal.

Las cosas grandes no se consiguen sin esfuerzo. Llegar a sintetizar el ADN, lleva consigo una vida de sacrifico. Como batir el récord de la hora sobre una bicicleta conlleva muchas renuncias. Para dar una carrera a cada hijo muchos padres han perdido horas de sueño y han dedicado sus mejores años a un trabajo que ha minado su salud. Los hijos, la ciencia, el deporte, se han cobrado muchos dolores. El hombre no duda en ofrecer sus días como sacrifico a la literatura, a la empresa, a la política, para escribir su nombre en esas artes o ciencias. Así ha sido siempre, así ocurrirá mientras el hombre siga siendo el hombre.

La clave del progreso es el sufrimiento, la entrega. Lo que conduce a la plenitud a los hombres es el sacrificio. El modo de llegar a la verdad es el sacrificio. El dominio sobre nosotros mismos se logra con dolor. La libertad se alcanza con el desprendimiento (A.S.)

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