La gente buena.

Hay quien dice que ya no hay gente buena. Hay quien dice que no vale la pena hacer algo bueno porque los demás hacen lo contrario. Hay quien dice que hay tanta maldad en el mundo que no se verá más gente buena haciendo cosas buenas. Hay quien dice que es muy difícil hacer cosas buenas que realmente sean de beneficio. Yo creo lo contrario, y creo que la vida nos pone constantemente oportunidades de hacer pequeñas cosas buenas y constantemente las desaprovechamos. Este pequeño video es una muestra de ello. La pregunta es… te atreverás a hacer algo bueno HOY?. Tal vez más de alguno lo haga. La pregunta entonces será: Una vez que hayas hecho algo bueno, te atreverás a proponértelo para el día siguiente, algo pequeñito de lo que tal vez nadie se dé cuenta?

Sin excusas – Cash Luna.

Un tema por demás interesante, esos límites mentales y razonamientos lógicos que nos invitan a quedarnos donde estamos, a no salir de la zona de conforta son analizados bajo la lupa de las sagradas escrituras con el toque especial de Cash Luna, con una charla que lleva implícita una gran dosis de verdad. Te invitamos a ver este extraordinario video sin la máscara de los prejuicios… disfrútalo!

La carrera de la fe.

Este video es extraordinario, una historia digna de verse y compartirse, año 1992, carrera de 400 metros en los Juegos Olímpicos de Barcelona, una preparación de muchos años, el favorito para ganar, pero la vida tiene sus “jugadas” sus “adversidades” para las cuales no todos nos preparamos, y él no fue la excepción…veamos qué sucedió.

Sabiduría indígena.

La tierra no pertenece al hombre: es el hombre que pertenece a la tierra. Todas las cosas están conectadas de la misma manera que la sangre une a la familia generación tras generación. El hombre no teje la tela de red que es su vida. Es simplemente una hebra de ella. Cualquier cosa que él haga a la tela de red se la está haciendo a sí mismo.

Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir.

Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Amarse con los defectos.

Indudablemente la pérdida de un ser querido es uno de los procesos más dolorosos que puede experimentar el ser humano, un proceso muy difícil de superar, sin embargo cuando la que se va fue una buena persona, sus recuerdos quedan para siempre en el corazón de aquellos a quienes les brindó su amor y dedicación, veamos este video para explicar de una mejor manera lo que esto significa…disfrútalo.

La mujer invisible.

La invisibilidad se encuentra infligida en las madres. Debido a la clase de trabajo que hacen, sus rostros desaparecen y su labor es anónima. La mujer invisible es una historia conmovedora que se afirma a las mujeres por el trabajo casi nunca observado en su diario quehacer para sus familias. Con seguridad este libro escrito por Nicole Johnson se convertirá en un regalo atesorado para madres y abuelas en todo el mundo.

Es profundamente misterioso que aquello que hace sufrir al hombre sea precisamente lo que le devuelve al mundo de los seres libres. El sufrimiento, el dolor, son la medicina salvadora. Imprescindibles para alcanzar la plenitud.

Quizá por eso entre las cosas y el corazón del hombre haya que poner siempre esa distancia que impide la cosificación. El juego es bueno, pero no se debe jugar demasiado, está el riesgo de convertirse en un ludópata. La velocidad es buena, pero uno no puede conducir demasiado deprisa sin arriesgar su vida… Hay que poner una distancia de respeto entre las cosas y mi propio corazón. Me cuesta moderar mis deseos de tomar otro café, pero me haría daño, o fumar otro paquete de cigarrillos. Y entonces, aunque me cuesta, sacrifico mis deseos en aras de la salud o del orden o de los deseos de un ser querido.

De algún modo se puede decir que la madurez está unida a una cierta experiencia áspera de la vida. Se alcanza la plenitud humana tras un camino donde generalmente esta presente el drama, cuando no la tragedia. La realidad de la vida golpea al hombre, lo moldea. La madurez es el final de un proceso doloroso. Se dice de una joven: “la muerte de su madre la convirtió en una mujer”. Y otro: “la guerra nos hizo madurar deprisa”. O bien: “no sabes nada, has de recibir todavía muchos palos”. No hay manera de sustraer la existencia humana del sufrimiento. Puedo tomar unas pastillas contra el dolor de cabeza, incluso puedo tomar otras para desembarazarme de una depresión; pero no hay grageas para vivir, para evitar sufrir. Quien sólo piensa en esquivar lo que cuesta, no pasará de ser un niño. La vida es así, así funciona el mundo: pasarlo mal es normal.

Las cosas grandes no se consiguen sin esfuerzo. Llegar a sintetizar el ADN, lleva consigo una vida de sacrifico. Como batir el récord de la hora sobre una bicicleta conlleva muchas renuncias. Para dar una carrera a cada hijo muchos padres han perdido horas de sueño y han dedicado sus mejores años a un trabajo que ha minado su salud. Los hijos, la ciencia, el deporte, se han cobrado muchos dolores. El hombre no duda en ofrecer sus días como sacrifico a la literatura, a la empresa, a la política, para escribir su nombre en esas artes o ciencias. Así ha sido siempre, así ocurrirá mientras el hombre siga siendo el hombre.

La clave del progreso es el sufrimiento, la entrega. Lo que conduce a la plenitud a los hombres es el sacrificio. El modo de llegar a la verdad es el sacrificio. El dominio sobre nosotros mismos se logra con dolor. La libertad se alcanza con el desprendimiento (A.S.)

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