El poder de la visualización.

Gregg Braden es hoy uno de los escritores que mejor han logrado combinar la ciencia y la espiritualidad. Su trabajo ha rendido frutos y ha sorprendido a los más grandes científicos de nuestro tiempo con sus descubrimientos. Aquí te presentamos un video excepcional el cual estamos completamente seguros que te dejará una profunda enseñanza, que si te atreves a aplicarla desde hoy, modificará de forma significativa tu forma de vivir…que lo disfrutes.

El efecto de la sombra – Debbie Ford.

Evoquemos las palabras de Mark Twain “Las personas son como la luna. Siempre tienen un lado oscuro que no enseñan a nadie”. ¿Por qué negar una parte de nosotros que siempre ha estado ahí? Por qué no aceptarlo como lo que es, una parte de nuestra naturaleza que marcará las pautas de un crecimiento individual y mayor desarrollo personal?. El efecto de la sombra es un documental emocionalmente conmovedor y visualmente convincente que revela por qué el suprimir las emociones y dejar los conflictos internos sin resolver, conduce a un comportamiento que continuamente destrona a políticos, destruye carreras de celebridades, desestabiliza la economía y afecta la vida de millones de personas cada año.

En esta época de humillación pública y crisis de los medios de comunicación, el trabajo de la autora de best sellers del New York Times, Debbie Ford, sigue avanzando mientras se expone a las fuerzas opuestas de luz y oscuridad que compiten por la atención dentro de cada ser humano.

En este viaje por la vida, las personas que han trascendido el abuso infantil, el racismo, el holocausto, la guerra, y crianzas heridos, compartirán sus historias notables. Conoce a los que han aprendido cómo hacer frente a su propio terror, curar sus heridas y superarse, siendo héroes de sí mismos, para superar el “efecto sombra”.

“Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad. Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino. No hay luz sin sombra, ni totalidad psíquica exenta de imperfecciones, para que sea redonda, la vida no exige que seamos perfectos si no completos, y para ello se necesita la espina en la carne, el sufrimiento de defectos sin los cuales no hay progreso ni ascenso. ” – Carl G. Jung.

Reacción y efectos del ser humano ante sucesos negativos.

Por Vadim Zelan
(Extraido del libro “El Espacio de las Variantes”)

El embudo del péndulo.

La psique de un hombre funciona del siguiente modo: reacciona más a los irritantes negativos. Estos pueden ser información indeseable, acciones hostiles, peligro o simplemente energía negativa. Por supuesto, las influencias positivas también pueden agitar fuertes emociones. Pero el miedo y la rabia exceden con mucho a la alegría y la felicidad en fuerza. La razón de esta desigualdad viene de los tiempos antiguos, cuando el miedo y la rabia eran factores cruciales para la supervivencia. ¿Para qué sirve la alegría en un contexto como ese? No ayuda a defenderse, ni a evitar el peligro o a obtener alimento. Y luego, por supuesto, la vida se llenó de cargas y dificultades, a lo largo de toda la historia del hombre, y produjo más pena y miedo que alegría y felicidad. Este fue el origen de la tendencia del hombre a ceder más fácilmente a pensamientos melancólicos y a la depresión, mientras la alegría y la felicidad se desvanecen más rápidamente. ¿Has escuchado alguna vez, por ejemplo, que una persona normal sufra por demasiada alegría? Sin embargo, de estrés y depresión con bastante frecuencia.

Los péndulos y, en particular, los medios de masas, utilizan activamente esos rasgos peculiares de la percepción humana. Rara vez escuchas algo bueno en las noticias. Normalmente, en un programa de noticias, funciona algo como esto: consigues un hecho negativo, sigues la historia con especial cobertura, surgen nuevos detalles, y todo es bien saboreado y dramatizado de varias formas.

Con este mismo principio, se nos presentan otras noticias: catástrofes, desastres naturales, actos terroristas, conflictos armados y así sucesivamente. Observa el patrón que funciona aquí. Los acontecimientos se desarrollan a modo de una espiral: al principio está la trama, después es desenredada la historia, exponiendo más detalles, la tensión va subiendo, luego hay una culminación, las emociones están ya encendidas a su máximo, y finalmente, la historia llega a una conclusión: toda la energía se disuelve en el espacio, y una calma temporal desciende sobre los espectadores. Recuerda cómo las olas golpean contra la orilla.

Las interminables series de TV se hacen con el mismo principio. Desde un punto de vista objetivo, no tienen nada de especial, todo el «drama» es creado literalmente del aire. Sin embargo, con sólo mirar dos o tres episodios… estás enganchado. ¿Por qué?, Después de todo, no pasa nunca nada particularmente interesante en esos culebrones. Pero eres enganchado porque la frecuencia de emisión mental es capturada por el péndulo de las series de TV, y tu atención se queda fijada en un sector dado.

Veamos el mecanismo responsable del desarrollo de la espiral arriba mencionada. Al comienzo, un hombre se enfrenta con el hecho de que teóricamente podría alterarle; o no. Supongamos que es una noticia sobre un suceso negativo que tuvo lugar en otro país. Este es el primer empujón del péndulo destructivo. Si a la persona le afectan de alguna forma la noticia, empieza a responder al estímulo: expresa su actitud hacia ello, lo vive. Significa que como respuesta, emite energía del mismo tipo y en la misma frecuencia que el primer empujón del péndulo. Esa persona, al igual que muchos otros miles, ha respondido al péndulo con interés y participación. Su emisión entra en resonancia con el péndulo y así, su energía ha aumentado. Los medios de masas continúan su campaña. El hombre sigue el desarrollo de los acontecimientos con interés, así el péndulo de nuevo recibe alimento. Es así como el péndulo atrae adeptos a su propia red y sigue bombeando energía de ellos. La gente que estaba interesada en estas noticias permite que la energía negativa entre en ellos, y así se ven envueltos en el juego, por ahora como observadores.

A primera vista, no ha pasado nada extraordinario; es un hecho cotidiano. ¿Qué pasa si un hombre da un poquito de energía para alimentar a un péndulo destructivo? Eso prácticamente no ha afectado a su salud. Sin embargo, en realidad, al emitir energía en la frecuencia de sucesos negativos, un hombre se traslada a las líneas de vida donde acontecimientos semejantes tendrán lugar cada vez más cerca de él. Él participa en la creación de la trama y se encuentra en la zona de acción de la espiral, que se está desencadenando, girando cada vez más rápido, atrayéndole hacia dentro, como un embudo. La interacción entre el hombre y el péndulo se hace cada vez más estrecha, y el hombre ya acepta el suceso antes mencionado como una parte inevitable de su vida. Su atención se vuelve selectiva y en todas partes nuevos hechos sobre sucesos semejantes empiezan a saltar. Los discute con sus amigos íntimos y familiares, y ellos reaccionan con interés y empatía. La energía del péndulo está creciendo, mientras el hombre se va acercando, por la frecuencia de su emisión, a las líneas donde él ya no es un observador, sino un participante directo en el suceso.

Podemos definir el fenómeno de ser atraído al embudo como una transición inducida a una línea de vida donde el partidario se convierte en una víctima del péndulo destructivo. El siguiente proceso se puede identificar como una transición inducida: tú respondes al empuje de un péndulo destructivo, el péndulo empuja de vuelta dándote un poco de energía de su oscilación, y tú te involucras cada vez más, dando cada vez más energía al péndulo. Consecuentemente, se ha iniciado una transición inducida, llevándote a una línea de vida cercana, por su frecuencia, a las oscilaciones del péndulo. Como resultado, el suceso negativo es incluido en la capa de la vida de esta persona.

MÁS ADELANTE EL AUTOR ESCRIBIÓ LO SIGUIENTE:

El objetivo es mantenerse lo más lejos posible del centro del embudo. Lo que significa, no permitir que ninguna información sobre catástrofes y desastres te llegue, no interesarse en ellas, no vivir a través de ellas emocionalmente, como si te hubieran sucedido a tí, no comentarlas. Básicamente, pasar de cualquier información respecto a desastres.

Fíjate la diferencia: no evitar la información, sólo no dejar que entre en ti.

Como hemos dicho en los capítulos anteriores, evitar cualquier encuentro con un péndulo es lo mismo que buscar encontrarse con él. Cuando estás en contra de algo, o realmente no lo quieres, o expresas aversión a ello, emites activamente energía en la frecuencia de lo que quieres evitar.

No dejar que algo entre en ti significa ignorarlo, no reaccionar a alguna información negativa sobre la cuestión. Sólo cambia tu atención hacía programas de televisión y libros inofensivos.

Creando el espacio energético para el cambio.

Jennifer Hoffman

Hace ocho años me mudé a Kansas City, una ciudad en la cual nunca me sentí cómoda. ¿Por qué he vivido aquí tanto tiempo cuando nunca quise vivir aquí en primer lugar? Parte de esa respuesta tiene que ver con el sitio donde está ubicada la misma, en el centro geográfico de los Estados Unidos, y al estar aquí he estado sosteniendo una gran cantidad de energía y de luz al experimentar los cambios de los ocho años pasados. Pero ahora estoy lista para irme y de hecho, he estado lista desde hace algún tiempo. Mi casa está en venta pero no hay movimiento y recibí el mensaje la semana pasada diciéndome que al menos que yo retirara parte de mi energía, no habría espacio para la de otra persona.

Una cosa que hice mientras viví aquí fue remodelar totalmente mi casa. Cada techo, pared y piso ha sido alterado de alguna forma. Si tenía que vivir aquí, iba a hacer de la casa mi hogar y un reflejo mío, y lo es. Pero es tanto un espejo de quien soy que no puede pertenecerle a nadie más, a menos que yo retire parte de mi energía. Y mientras pensaba en la venta de la casa la semana pasada la voz del Arcángel Uriel se escuchó alta y clara: ‘empaca tus cosas y crea el espacio energético para alguien más’. Eso tenía sentido – esta casa está tan anclada en mi energía que nadie puede ni siquiera traspasar la puerta de entrada.

Ahora bien, nunca me ha gustado la idea de convertir este asunto de la casa en una tragedia y tampoco voy a guardarlo todo y luego tener que vivir en medio de cajas. Pero entendí el mensaje respecto a despejar la energía porque el mensaje energético que recibe quienquiera que entre por la puerta del frente es: ‘esta es la casa de Jennifer’. Todos hacemos esto en nuestras vidas, nos anclamos tan completamente en una frecuencia o patrón energético, que no hay espacio para nada más. Para crear espacio para la energía tenemos que dejar ir algunas cosas y si eso los llena de temor y terror, o si no tienen idea de cómo comenzar, aquí hay sugerencias que pueden ayudarles:

1. Las expectativas y los deseos conllevan una gran cantidad de energía y a veces crean un espacio energético mucho mayor que lo que una persona o situación pueda llenar. Si podemos sostener el deseo pero a la vez estar abiertos a un rango más amplio de desempeño (que el de esa persona o situación en particular), abrimos el espacio para que algo más lo llene.

2. El auto juicio y la autocrítica también crean un espacio energético inverso. Pensamos que podríamos haber hecho algo mejor que lo que hicimos, así que nos aferramos a esa experiencia, persona, o situación, hasta que podamos ‘corregirla’. Liberarnos de la carga de nuestros juicios crea el espacio para nueva energía.

3. Nuestro juicio y crítica de los demás nos ata a ellos porque pensamos que ellos podrían haberlo hecho mejor, así que nos mudamos al sendero de ellos, nos quedamos ahí y esperamos a que ellos cambien. Pensamos que los estamos haciendo sufrir y puede ser cierto, pero nosotros sufrimos más. Y debido a que nuestro espacio energético está lleno de nuestras expectativas, juicios y críticas, no hay espacio para nueva energía.

4. La ira y el resentimiento (que son lo opuesto del perdón) también crean un enorme espacio energético. La ira es una emoción poderosa que puede inspirarnos a avanzar pero también sostiene el espacio que se puede ocupar con algo más pleno, como la alegría y la paz. El espacio energético que ocupa la ira bloquea el flujo de nueva energía.

5. Cuando no estamos en el momento presente y vivimos en el pasado o en el futuro, hemos llenado nuestro espacio energético con lo que creemos es posible o que sucederá, y no tenemos espacio para los milagros u otros potenciales. Si podemos rendirnos, lo cual quiere decir que dejamos de luchar o de resistir, podemos crear el espacio para nueva energía. El resultado puede ser diferente de lo esperado pero el resultado será lo que queríamos, y posiblemente más.

La energía necesita moverse y requiere de espacio hacia el cual moverse. Imaginen que llenan un vaso de agua hasta que esté totalmente lleno. Para poner más agua en el vaso, parte de ella tiene que salir o la adición de más agua hará que se derrame. Esto es lo que sucede cuando tratamos de incorporar nueva energía sin que haya espacio, no tiene adonde ir. Y debido a que estamos sosteniendo una frecuencia que no está dentro del rango del amor, la alegría, la paz, la abundancia que queremos, no pueden hacerse las conexiones que permiten esas experiencias en nuestras vidas.

No dejamos ir las cosas en las que pensamos que hemos fallado o que no hemos hecho apropiadamente. Soltamos las cosas cuando decidimos que estamos listos para, queremos y merecemos algo más. ¿Qué piensan que merecen ahora? ¿Qué energía tiene que irse de sus vidas para dejar espacio para algo más?

No se juzguen ni critiquen o a alguien más, todos hacen lo que pueden en cada momento. Cuando aceptamos que todo siempre está en orden divino y nos permitimos buscar nuestro propio sendero de plenitud, el flujo y reflujo de energía sucede sin esfuerzo y estamos plenamente conscientes de la liberación requerida para que la energía fluya en una corriente sin esfuerzo hacia nosotros y se aleje de nosotros para empoderar nuestra transformación tanto por lo que queremos traer a nuestras vidas como por lo que estamos dispuestos a liberar de nuestra realidad.

Derechos de autor © 2014 por Jennifer Hoffman. Todos los derechos reservados. Pueden citar, traducir, reimprimir o referirse a este mensaje si mencionan el nombre de la autora e incluyen un vínculo a http://enlighteninglife.com

Soluciones espirituales de los problemas – Wayne Dyer.

No hay nada malo en la creación de Dios.
El misterio y el sufrimiento sólo existen en la mente.
RAMANA MAHARISHI

La solución al problema del día es el despertar
de la conciencia de la humanidad a la divinidad
que hay dentro.
HAZRAT INAYAT JAN

¿PUEDES HACER CRECER UNA FLOR? Probablemente en un primer momento tu respuesta sea: «Es muy sencillo. Plantas una semilla, le proporcionas luz y agua y, con el tiempo, aparecerá la flor. ¡La prueba es que en estos momentos están brotando millones de flores!».

Es cierto, sin duda. Sin embargo, te invito a que vuelvas a leer la pregunta y pienses quién o qué genera la vida que hace crecer la flor, porque es en ese quién o ese qué donde podemos encontrar la fuente de la solución a todos nuestros problemas.

¿Quién o qué hace que la semilla de la flor se transforme en un capullo y que el diminuto embrión se convierta en un ser humano? ¿Quién o qué hace que nuestras uñas crezcan y nuestro corazón palpite incluso cuando dormimos? ¿Quién o qué está detrás del movimiento de los vientos, que sentimos pero nunca tocamos? ¿Qué fuerza mantiene los planetas en su lugar e impulsa a nuestro mundo a una velocidad vertiginosa? El hombre se ha planteado estas preguntas desde que tuvo capacidad para pensar en su existencia.

Espíritu es la palabra que yo utilizo para referirme a la energía informe e invisible que constituye el origen y el sustento de la vida en este planeta. Esta fuerza, sea cual fuere el nombre que le demos, puede resolver todos los problemas con que tropezamos. Existe una solución espiritual para cada problema; sólo tenemos que aprender a acceder a ella. En este libro explicaré las diferentes maneras que he descubierto de hacer esto. Empezaré por explicar los tres pasos básicos para encontrar tus soluciones espirituales a los problemas.

Conocí la existencia de estos pasos cuando me sumergí en el Yogasutra de Patanjali, escrito entre el siglo ív a.C. y el siglo IV d.C. Estas técnicas y disciplinas espirituales fueron escritas para que la persona alcance el conocimiento último de Dios y la unión con él.

Me referiré con frecuencia a esta colección de escritos y compartiré contigo la forma en que puedes aplicar este conocimiento a tu vida. Confío en que descubrirás por ti mismo que aquello a lo que llamas problemas tiene fácil solución, y que puedes acceder a ello ahora mismo, en este momento, en ese mundo al que llamamos espíritu.

PRIMER PASO PARA ACCEDER A LA DIRECCIÓN ESPIRITUAL.

Reconocer: puede parecer evidente que hay que reconocer algo
antes de aplicarlo; pero, en realidad, es el paso más difícil
para alcanzar la iluminación espiritual.

Para reconocer que existe una fuerza invisible que puede emplearse para solucionar problemas hay que superar toda una serie de condicionamientos que nos han ido inculcando durante toda la vida. ¿Has pensado alguna vez en las limitaciones que experimentamos cuando nos identificamos sólo como un cuerpo físico de existencia material?.

Por ejemplo, ¿crees que para hacer frente a nuestros problemas sólo podemos remitirnos a nuestras facultades sensoriales o intelectuales? A la mayoría nos han enseñado que es así y que toda la información que hemos adquirido constituye el inventario total de las opciones de que disponemos. Esta actitud condicionada no reconoce nuestra conexión divina, que nos ofrece la posibilidad de encontrar una solución espiritual a los problemas.

En este estado de no reconocimiento, creemos que las medicinas, las hierbas, la cirugía y los médicos son responsables de to¬das las curaciones, o que mejorar el panorama financiero de uno supone exclusivamente que hay que trabajar mucho, estudiar, hacer entrevistas y enviar currículos. En esencia, este no reconocimiento nos lleva a creer que sólo conocemos los fenómenos que se pueden explicar a través de las funciones sensoriales.

Patanjali describió un tipo de conocimiento o poder al que no se accede únicamente a través del mundo material o sensorial. El primer paso para activarlo consiste en reconocer que este poder existe y que siempre está disponible. Sin embargo, no se accede a él sólo a través de las enseñanzas de otros, o a través de escritos antiguos, igual que no soñamos porque alguien enseña o escribe sobre los sueños. Reconocer, igual que soñar, es algo a lo que accederemos si nos comprometemos interior y exteriormente con nuestra capacidad de reconocer.

Por ejemplo, en este primer paso, cuando te encuentres ante un problema, te aconsejo que crees una afirmación personal como: «Puede que no sepa exactamente cómo encontrar la so¬lución espiritual, pero reconozco que existe». Reconociendo su existencia invitamos al poder a que sea conocido por nosotros.

Como seres físicos, podemos hacer crecer una flor en el sentido al que se alude en la respuesta a la pregunta de antes. Pero si pensamos un poco, nos damos cuenta de que somos incapaces de desentrañar el misterio de la fuerza invisible que da origen a la vida. Sin embargo, la solución a nuestros problemas está ahí, en ese mundo espiritual omnipresente, omnisciente y omnipotente. Esta fuerza espiritual está en todas partes, en todas las cosas y en cada uno de nosotros. Cuando damos el primer paso, reconocer, iniciamos el proceso de acceder a este poder que todo lo sabe.

SEGUNDO PASO PARA ACCEDER A LA DIRECCIÓN ESPIRITUAL.

Percepción: descubrimos que el conocimiento alcanzado
por la percepción es de un orden mucho más elevado
que el razonamiento intelectual

No se trata de un ejercicio de razonamiento intelectual. En este paso vamos más allá del reconocimiento de una presencia espiritual y entramos en la fase de percepción, donde no se confía en nada más que la propia experiencia. Nos convertimos en exploradores de un territorio virgen en el que no puede haber nadie más que nosotros. Aquí, sólo tú puedes validar tu experiencia.

Nuestro deseo de percibir la presencia espiritual forma parte de la dinámica inexplicable que da origen a la vida. Cuando meditamos activamente sobre un ideal espiritual, o incluso sobre una personalidad dada, expresamos nuestro deseo invitando a que esa presencia sea accesible.

Sugiero que empieces este proceso de percepción visualizando la presencia que buscas. Crea en tu interior la imagen de tu persona recibiendo la orientación divina y borra todas las dudas que tengas sobre su validez. Sé consciente de que, cuando entras en ti mismo, no tienes que explicar o defender nada. Bastará con el deseo silencioso de percibir tu espíritu para que lo descubras. Descubrirás que tu imagen se disuelve y se convierte en la realidad de una presencia accesible dentro de ti. Esto es la percepción. Es una experiencia personal que va más allá de cualquier ejercicio intelectual.

Con la práctica y el deseo, mediante la sola meditación, podrás experimentar la presencia.
En ocasiones el intelecto persistirá, tratando de que tu experiencia encaje en la realidad del mundo material. Una manera de pensar en este proceso de acercarse a la percepción es imaginarse un imán. Imagina que tú eres el imán y atraes hacia ti todo lo que has reconocido como cierto. Luego, poco a poco, sé consciente de una fuerza magnética mayor, que te empuja hacia verdades más elevadas. El esfuerzo ya no es exclusivamente tuyo. Te encuentras en una especie de campo magnético metafísico, que te impulsa hacia tu percepción.

He experimentado personalmente esta percepción durante años. Cuando entro en un estado de meditación profunda, soy consciente de una fuerza que me impulsa hacia Dios. Las revelaciones que experimento en esos momentos me ayudan a renovar mi mente, ya que conecto con una energía que me impulsa hacia la solución de cualquier dificultad.

Por ejemplo, algo tan mundano como comprar una propiedad donde instalarme con mi esposa cuando nuestros hijos hayan abandonado el nido me causaba una gran inquietud. Entré en ese campo magnético invisible de energía y fui guiado hacia una solución. En el momento oportuno, un amigo me llamó y dijo una frase que me sacó del dilema. ¡Hecho! Esto es lo que yo llamo percepción en acción.

Todos podemos emplear esta percepción de la disponibilidad del espíritu para resolver problemas. Cuando aprendas a dar el primer paso, el reconocimiento de las soluciones espirituales, pasarás a un estado de percepción en el que experimentarás el poder. Te darás cuenta de que, con la energía espiritual que hay en ti, puedes controlar cualquier falta de armonía, discordia o enfermedad.

TERCER PASO PARA ACCEDER A LA DIRECCIÓN ESPIRITUAL.

Reverencia: comulgar serenamente con la fuerza espiritual
es nuestra manera de ser uno con ella

Algunas personas llegan enseguida al tercer paso, la reverencia, mientras que otras tardan mucho en llegar a ella. Comulgar serenamente con la fuerza espiritual y ser uno con ella significa que no hay sensación de separación. Somos conscientes de nuestra divinidad y comulgamos con esa parte de nosotros mismos. En otras palabras, nos vemos como una parte de Dios; nos hallamos en un estado de reverencia por todo lo que somos. No dudamos de nuestra divinidad. En ese estado, experimentamos plenamente esta cita de la Biblia: «Ese día, sabrás que soy en mi Padre, tú en Mí y Yo en ti» (Juan, 14:20).

Cuando buscamos una guía, comulgar serenamente con Dios es una manera de desconectar unos momentos nuestra mente del yo. En lugar de pensar en términos de «yo puedo arreglar esto», estamos dispuestos a sumergirnos en nuestro yo superior. Como una gota de agua separada de su fuente, la mente pequeña es incapaz de crear y mantener la vida. Cuando la gota se une al océano, comparte todos los poderes de su fuente. La gota de agua separada de su fuente simboliza nuestro yo cuando estamos separados de nuestra fuente de poder omnipotente.

Comulgar serenamente nos permite gozar de la experiencia de encontrar una solución espiritual a cada problema. Los problemas persisten cuando no los reconocemos, no los percibimos y, finalmente, no comulgamos serenamente con nuestro origen, nuestro poder, nuestro espíritu, Dios.

Pienso a menudo en Abraham Lincoln cuando veía a su amada Unión desmoronarse bajo el peso del odio que se apoderó de su país. Escribió: «Muchas veces me he hincado de rodillas con la abrumadora convicción de que no tenía a donde ir». «Hincarme de rodillas» es una manera de decir: «Me rindo a mi origen y entrego este enorme problema al mismo poder que mueve las estrellas». Tú puedes hacer lo mismo en momentos de dificultad. «Déjate ir y déjalo en manos de Dios.»

Cuando comulgues serenamente con el espíritu, sentirás la presencia de un compañero sagrado. Puedes entregar tus problemas a este compañero «de más edad» y pasar a un estado de paz. El santo indio Sri Ramakrishna utilizaba la siguiente parábola para enseñar a sus devotos cómo alcanzar el estado de unión di-recta con Dios:

Un discípulo se acercó una vez a un maestro para aprender a meditar. El maestro le dio instrucciones, pero el discípulo pronto volvió y dijo que no podía ponerlas en práctica. Cada vez que intentaba meditar, se encontraba pensando en su búfalo doméstico.

—Entonces —dijo el profesor—, medita sobre ese búfalo al que tienes tanto cariño.

El discípulo se encerró en una habitación y se concentró en el búfalo. Al cabo de unos días, el maestro llamó a su puerta y el discípulo contestó:

—Señor, lamento no poder salir a saludarle. Esta puerta es demasiado pequeña. Mis cuernos no pasarán.
Entonces el maestro sonrió y dijo:

—¡Espléndido! Te has identificado con el objeto de tu concentración. Ahora, concéntrate en Dios y no te costará conseguirlo.

El mensaje es claro. Sé uno con el espíritu y no dudes de tu divinidad ni la temas. Pasa de tu ego a tu yo superior. (No voy a explicar aquí el camino para trascender el ego. He dedicado un libro entero a este tema. El título es: Tus zonas sagradas, Grijalbo Mondadori, última edición, 2001).

Hay una solución espiritual para cada problema. Los tres pasos básicos para conectar con las soluciones espirituales de los problemas son: reconocimiento, percepción y reverencia.

El resto de este capítulo trata del significado que doy a las palabras clave del título de este libro. Creo que mi definición de las palabras «espiritual», «problema» y «solución» puede constituir la base de una manera única de aportar paz y satisfacción a tu vida cotidiana. También pretendo que, una vez que hayas interiorizado estos tres conceptos no vuelvas a sentir que te enfrentas a problemas insuperables. Con el tiempo, aprenderás que todo aquello a lo que llamamos «problema» se puede disolver saturándolo con la energía superior del espíritu.

Fuente: Libro “La fuerza del espíritu” de Wayne Dyer.

Escuelas que matan la creatividad humana – Sir Ken Robinson

Sir Ken Robinson es reconocido a nivel mundial como un experto en creatividad y educación, por sus logros estudiando estos temas, fue ordenado caballero en junio de 2003. En esta TEDTalk, Ken Robinson hace una apasionada y divertida argumentación sobre la importancia de la creatividad para los retos de nuestro siglo. Una extraordinaria conferencia en vivo…no te la puedes perder.

Espejos vivientes.

Todos somos extensiones del campo universal de energía. Esto implica ver todas las cosas del mundo y a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de nuestra vida. Todo lo que veo a mí alrededor es una expresión de mi mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la consciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma consciencia universal (incluye toda aquella información heredada como resultado de las experiencias universales acaecidas en el transcurso de la evolución), pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la consciencia, por eso siempre estamos envueltos en relaciones.

Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de consciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros.

¿Hacia quienes nos sentimos atraídos?

Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características.

Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tu y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar.

Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para la evolución de nuestra consciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de consciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate que me atrajo?
Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, se consciente de que esa característica también florece en ti.

Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti mas plenamente.

Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar mas plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos.

No puedes ser valeroso si no haz conocido a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no haz conocido a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad. Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean.

Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquellas personas no comprenden porque les sucede esto una y otra vez, año tras año.

No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestos a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una gran oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual.

Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estas con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sentirás juzgado.

Cuando estemos dispuestos a aceptar los lados luminosos y oscuros de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales.

Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconoceremos nuestra conexión con la consciencia universal y expandiremos nuestra consciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros.
Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros.

Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas.

La presencia de características negativas solo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder mas fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.

Una vez que puedas verte en los demás, será mucho mas fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la consciencia de la unidad. Este es el poder del espejo de las relaciones.

En unos de los talleres del Dr. Deepak Chopra sucedió esto:
Él le decía a su público que todos podemos conseguir lo que deseamos si nos dedicamos a conseguirlo.

En ese momento una mujer se levanto y le dijo: Dr. Chopra yo quiero tener una entrevista de tres horas con Usted ahora.

Él le dijo que eso no iba a ser posible porque en ese momento estaba dando un Seminario que terminaría seis horas más tarde. La señora insistió por varias veces y frente a su negativa la señora le dijo: Lo que realmente pretendo es corroborar que lo que Ud. dice no es cierto y que uno no consigue siempre lo que desea. La mujer se despidió y se fue.

Esta situación le molestó profundamente a Chopra y lo dejo preguntándose que aprendizaje tenía para él lo ocurrido.

Es sabido que atraemos energéticamente a personas con características similares a las nuestras. Por lo tanto en el break puso en palabras sobre un papel su parecer de esa mujer. Así fue que hizo una lista de calificativos que le adjudicaba a ella (arrogante, vehemente, impetuosa, etc.).

Al terminar el seminario le mostro a su secretaria el listado y le pregunto si el tenia algunos de esos rasgos. Su secretaria hizo silencio…

Cuando a la noche regreso a su casa y le hizo la misma pregunta a su esposa, y el silencio fue aún mayor…

El Dr. Chopra nos dijo que pasado un tiempo de este acontecimiento, pudo recordar a la señora con mucho agradecimiento ya que dado ese incidente el pudo ver rasgos personales sobre los que necesitaba aun seguir trabajando.

¿Te habías dado cuenta que lo que más te molesta del otro, es un reflejo viviente de características tuyas en las que necesitas evolucionar?

Lo más probable es que te cueste reconocerlo. Es por eso que atraemos gente que nos lo muestra una y otra vez y si bien la primera reacción es de enojo o de molestia con el otro, lo que más nos convendría es hacer el ejercicio de anotar todo lo que nos molesta del otro, y después tratar de encontrar esas características en nuestros propios comportamientos hacia los demás o hacia nosotros mismos.

Te pones impaciente con el manejo que los demás hacen de su tiempo?
Te enoja la estupidez del otro?
Te exaspera cuando los demás se equivocan?
Te molesta cuando te sientes manipulado?
No te gusta que te mientan?
Te irritas cuando los demás no cumplen con su palabra?

Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Hay buenas y malas noticias!!!
Las buenas noticias son que todo eso que nos pasa, sucede para que aprendamos, y al vernos reflejados en los otros nos resulte mas fácil reconocer nuestras propias características. Y las malas son que mientras sigamos enfocándonos en esas cosas de los demás y no aprendamos de ellas, seguiremos atrayendo este tipo de gente, porque todo esto tienen un propósito: “Que podamos mejorar y evolucionar”.

Y hay otra buena noticia!!!

Aquello positivo en lo que nos enfocamos en los demás, también refleja algo positivo que poseemos.
Aquello que me alegra y me pone contento del otro, también me pertenece!!!

Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos.

Una persona amorosa, vive en un mundo amoroso.
Una persona hostil, vive en un mundo hostil.
Las personas con las que te encuentras son tus espejos.

Que es lo que más te molesta del otro?
Que es lo que más te enoja?
Que es lo que te hace reaccionar?
Que es lo que te saca de tus casillas?
Que te enloquece?

Bueno con esto ya tienes suficiente para hacer una lista y empezar a mirarte en el espejo viviente de los demás.

Créeme que hay mucho que aprender tan solo mirando, observando.

La vida tiene canciones que nos gustan, y canciones que no nos gustan.
Necesitamos saber que uno puede cambiar el CD.

Nadie te ofende, tú te ofendes.

Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que “alguien” les hizo.

La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida…

¡Nadie, nunca jamás te ha ofendido!
Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias.

Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que “un padre ideal” debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo… Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie.

Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que “te hacen otros” (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la escuela, la sociedad y los medios nos enseñan y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y cómo “deben” de actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.

También, las otras personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior.
Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas.

Y cuando una persona es “maltratada” (por no haber dicho o hecho lo que se esperaba de ella) por alguien, deja esa experiencia en su “inventario”. Cuando conoce a otro alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que le hirieron, o sea que se predispone.

Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida con esos lentes. Obviamente lo que teme lo provoca. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año.
¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.

Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que “debe hacer” y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso.
Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser.

Además recuerda también que nadie te pertenece. Cuando los colonos americanos querían comprarle sus tierras a los pieles rojas éstos les contestaron: “¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales sólo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros.”

Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Sólo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

Entonces; ¿cómo puedo perdonar?

1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de “cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren”. Estas ideas son producto de una máscara social que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque son ideas falsas.

2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos SOLO SI TE LO SOLICITAN, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser.

4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja o hermano perfecto. Es un concepto creado por la mente humana que en ningún nivel intelectual puedes comprender, porque en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario.

Un bosque perfecto serían puros árboles, sol rico, no bichos… ¿Existe? No.

Para un pez el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿Existe? No.

Sólo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR.

Naturalmente, al pez sólo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

6) Desintoxícate del veneno del rencor y reconcíliate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo.

7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala.

8) Si un ser querido ya no está en este mundo utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
A la luz del corto período de vida que tenemos sólo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera, la muerte, en cualquier momento y de forma imprevista puede tomarnos entre sus brazos. Es superfluo gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad de los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

Y como dirían los Beatles, ¡Let it be!…

Deja al mundo ser. Y déjate ser a ti también.

LAS EXPECTATIVAS

La gente, las situaciones, las cosas y “el destino” no nos fallan, son nuestras expectativas esa aparentemente inofensiva y sutil forma de inmoralidad.

Dicen por ahí que las copias, esas que nos mandan hacer en el colegio cuando somos niños, no sirven para nada. Dicen que no se aprende nada con ellas.

Sostiene la gente entendida que para aprender el aprendizaje debe ser significativo, es decir, que solo aprendemos lo que nos interesa de verdad, lo que nos motiva, lo que vivimos, lo que significa algo para nosotros.

Pues bien, nuestra tozuda manía de crearnos expectativas lleva toda la vida haciéndonos sufrir y todavía no lo hemos aprendido. Se supone que en este caso el sufrimiento debería ser suficiente aprendizaje y deberíamos de dejar de crearnos esas expectativas que lo causan.

Pues no terminamos de aprenderlo y seguimos “espectando”, sobre las cosas, sobre las situaciones, sobre lo que va a suceder o no, sobre cosas sobre las que no se tiene absolutamente nada de control, como los juegos de azar, como el clima (lluvias o no lluvias), sobre los gobernantes, nuestros deportistas o equipos favoritos, sobre los libros que no hemos leído o las películas que no hemos visto, pero sobre todo y por encima de todo sobre las personas… llámense: familiares consanguíneos o políticos, pareja, hijos, jefes, subalternos, compañeros de trabajo, vecinos conocidos y hasta de desconocidos.

Así que como no aprendemos sufriendo, vamos a probar del modo tradicional, a ver si funciona, y puede ser que ni así.

Copia cien veces:

* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho.